¿Cuánto cuesta vivir en un centro residencial de mayores en Andalucía – CÁDIZ?

*Desde la pensión no contributiva hasta 3.000 euros al mes en las residencias privadas de lujo

Unas veces por necesidad y otras, las menos, por libre elección, son miles los andaluces que viven en residencias para la tercera edad. La oferta es múltiple, aunque insuficiente, sobre todo en lo que se refiere al apartado de plazas concertadas con la Administración, es decir, subvencionadas. El coste de una plaza en estos centros es dispar. Hay personas que aportan únicamente la mayor parte de su pensión no contributiva. En el otro extremo está quien puede pagar hasta 3.000 euros mensuales por algo parecido a un hotel de lujo, con todas las comodidades que uno se pueda imaginar.

Garantizar la calidad asistencial en un entorno familiar, es lo ideal para las personas mayores en una residencia geriátrica, por eso decimos que “COMO EN CASA EN NINGÚN SITIO”, entre otras connotaciones. Es sabido que desarraigar a los mayores de sus hogares y familias precipita sus episodios de desorientación. El reto adaptativo que supone cambiar de casa, de cama, de barrio, de compañeros de vida… a esa edad es a menudo más de lo que las mentes pueden soportar.

Por lo general el residente aporta el 75 por ciento de su pensión, y el resto lo cubre la Junta cuando se trata de plazas concertadas (si las hay). Estas últimas tienen un precio mensual de 1.700 euros (plazas concertadas con la Junta de Andalucía).

Entonces, para compensar, por una plaza privada en esa misma residencia se cobra alrededor de los 1.900 euros. También pueden llegar a los 2.000 cuanto cuentan con determinados complementos, como habitación individual o salita de estar.

En las residencias totalmente privadas, sin plazas concertadas, el precio por persona ronda igualmente los 1.900 euros mensuales. Una cantidad que se puede incrementar hasta los 3.000 euros cuando se trata de lugares en los que impera el lujo.

Cabría pensar que el esfuerzo económico que supone pagar una residencia garantiza un nivel de atención excelente y unos cuidados extraordinarios para nuestros mayores. Lamentablemente la calidad asistencial queda lejos de ser la adecuada.

En una residencia de mayores se ofrece alojamiento permanente, alimentación, acompañamiento, medicación… aparentemente es una buena solución cuando la dependencia aparece en la familia, pero la realidad residencial nos enseña que el ratio cuidador/paciente queda lejos de ser el necesario. La elevada carga asistencial de auxiliares y enfermeros (muy poco personal contratado) se manifiesta en colas para levantar y acostar a los mayores, para el cambio de pañal… no es raro que el turno de noche levante y duche a algunos ancianos antes de acabar para aliviar la carga al turno de la mañana. La consecuencia de esto es que se despierta a algunos mayores a las seis de la mañana y se les tiene esperando hasta la hora del desayuno sentados en su habitación. TODA UNA REALIDAD.

La falta de manos y la incapacidad para atender de forma adecuada lleva a la sobre utilización de sujeciones físicas o químicas o incluso al uso precoz de los pañales por la incapacidad de llevar al baño a quién lo necesite cuando lo necesite.

En este contexto otras dimensiones imprescindibles para la calidad de vida de los mayores quedan muy dañadas. Los profesionales apenas tienen tiempo para escucharlos, conversar con ellos o para estimularlos cognitivamente.

Además, los cuidadores, las otras víctimas de esta situación sufren habitualmente el “síndrome de estar quemado” por su sobrecarga y falta de recursos, de forma que su paciencia con los mayores y su capacidad de darles afecto está mermada.

Cuando necesitamos asistencia y cuidado todos los estudios coinciden en señalar que “como en casa no se está en ningún sitio”. El mejor entorno afectivo de refuerzo y seguridad para los ancianos es nuestro propio hogar.

Disponemos de una amplia gama de servicios de carácter personal, que abarca todo lo relacionado con la atención, cuidado y acompañamiento de nuestros mayores.

ASISTENCIA CON INTERNO/A RESIDENCIA DE ANCIANOS
1310€/ 1690€ 1.800€/ 2.000€-3.000€

A continuación, vamos a intentar recopilar las ventajas de contratar un servicio de cuidado a domicilio, como puede ser el de KUIDADO´S ®

  • El anciano permanece en su domicilio. Por tanto, no rompe con sus rutinas y sigue en contacto con sus seres queridos (no como en un Centro Residencial). Los cambios bruscos, la pérdida de intimidad y el no ver gente conocida puede provocar un deterioro cognitivo precoz y un estado de desorientación.
  • El cuidador es un profesional sanitario dedicado exclusivamente al cuidado del anciano, que recibe una atención totalmente personalizada. El cuidador debe adaptarse a las características de la casa y al usuario que tiene que atender.
    Desgraciadamente, si bien en las residencias también cuentan con médicos y enfermeras preparados, debido a   los recortes en sanidad y a las difíciles condiciones en las que trabajan, no tienen los recursos suficientes para ofrecer un servicio de tanta calidad como el que ofrecen los cuidadores.
  • Además de ayudar al anciano en sus quehaceres diarios (comidas, aseo, toma de medicamentos), los cuidadores les hacen compañía, los sacan a pasear, les escuchan e intentan motivarlos intelectualmente.
    En la tercera edad, los estímulos cognitivos y sociales son claves para su salud emocional.
    A pesar de las limitaciones intrínsecas a la edad, el anciano se siente con cierta independencia y libre, ya que está en su hogar, hay que ser consciente que el usuario muchas veces no ha tenido un “extraño” (cuidador), al que tiene que hacerse poco a poco. Todo esto tiene un proceso de adaptación.
  • Los servicios a domicilio se adaptan totalmente a tus necesidades: horarios, tipo de asistencia…
    Todo ello sin perder la esencia: inmediatez, calidad y ser atendidos ante cualquier imprevisto.

Espero haber podido aclarar y diferenciar las diferencias entre los centros residenciales y la ayuda domiciliaria privada.

José Manuel Astorga Vargas